¿QUÉ ACTITUD MENTAL TIENES FRENTE A LOS ALIMENTOS?

 

Копирайтинг на испанском написан носителем языка из Буэнос-Айреса. Тематика: советы по  правильному питанию и влияние медитации на здоровый образ жизни.

¿Cuántos artículos hemos leído sobre la alimentación sana a lo largo de nuestra vida? ¡Cuántos consejos de vida! ¿Y hoy en día? ¿Cuántos consejos recibimos por vía electrónica y en varios idiomas?

¡Un limón por la mañana en un vaso de agua tibia, te cambiará la vida! Tendrás una piel sana, una buena digestión, un pH equilibrado, buen aliento, pérdida de peso y muchos beneficios que ni imaginas. Un ajo negro en ayunas, es una manera ancestral japonesa de inmunizar el cuerpo y no estornudar en todo el invierno. Si ingieres magnesio todos los días, será el paraíso para tus huesos y dientes, también para tus vasos sanguíneos y tu corazón. Las semillas de Chía, estrellas del siglo XXI, ya son famosas por contrarrestar un colesterol travieso. ¡La alimentación saludable está a un clic! Pero son tantos consejos que apabullan. Por suerte, hay ideas que ya no se discuten. La dieta mediterránea es placentera y sana, y la macrobiótica, una de las más difíciles de adoptar, y de la más curativas.

 

¿ALIMENTOS SALUDABLES O ALIMENTOS MENTALES?

Sin embargo, hay otro aspecto del que no se habla tanto. ¿Qué hay del alimento mental? Yo diría que es nuestro alimento motor. Nutrir nuestra mente le permite enfocarse, sin distracciones, hacia donde queramos ir. Por ejemplo, hacia una alimentación saludable. El alimento mental es fundamental. Nuestra actitud mental frente a la comida será la misma que tengamos en la vida en general. Una persona obesa probablemente sea excesiva en varios aspectos de su vida, sin que sean necesariamente negativos. Cuando alguien sufre de obesidad, su tratamiento incluirá ayuda psicológica y si padece anorexia o bulimia, también. Si alguien está enfermo de cáncer, habrá que rever su alimentación pero también promover un tratamiento psicológico. Cuanto más sincronizados estén la alimentación saludable y la salud mental, más éxito tendremos en nuestra cambio a una alimentación sana. ¡Van de la mano!

¿De qué nos sirve comer un limón en ayunas, un energético arroz yamaní al mediodía, un té verde a la tarde, si durante el tráfico de la vuelta a casa, estuvimos a punto de estallar frente a tráfico? Nadie discute esto tampoco: el estrés tiene el gran poder de contrarrestar todos nuestros esfuerzos por comer sano. Puede aumentar el ritmo cardíaco, la presión arterial, la producción de glucosa en sangre, influir en el sistema inmunológico, el digestivo, el reproductor, generar piel seca, algunos tics y dolores de cabeza. Además, cada persona tiene una respuesta particular tanto física como psicológica frente al estrés.

¿Entonces, cómo alimentamos nuestra mente para sostener una alimentación saludable? ¿Cómo mantener una conducta frente a los estímulos buenos y malos de la vida? Una de las formas más placenteras de alimentar la mente, es a través de la meditación. Por suerte, esta práctica ya no es solo una práctica de monjes y yoguis. Poco a poco los médicos fueron comprobando sus efectos en los pacientes y a su vez la fueron recomendando a otros. También la vemos promovida en empresas para bajar la ansiedad del equipo o aumentar su creatividad. Y para fundamentarla científicamente, la neurociencia ya ha demostrado el efecto positivo de la meditación en nuestro cerebro.

Si quieres probar sus beneficios, simplemente entra en YouTube y tendrás una gama infinita de meditaciones guiadas para el propósito que quieras.

 

MEDITACIÓN Y UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE DE POR VIDA

Así, la alimentación saludable no puede disociarse de la alimentación mental. La primera necesita de la segunda para triunfar pero ambas a su vez dependen de un disparador: nuestra voluntad de cambio. Luego vendrá el placentero y disciplinado entrenamiento de la alimentación física y mental en medio de todos los estímulos que presenta la vida. Si te lanzas al desafío de alimentarte sanamente, recuerda que es un proceso. Por lo tanto, como tal, un día las cosas saldrán bien, otro día no saldrán y otro saldrán más o menos. Pero con paciencia y dedicación, finalmente llegará el premio al esfuerzo: un hábito saludable, dulce compañero de por vida.

 

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